17 abril 2021

BABY-LED WEANING o ALIMENTACIÓN A DEMANDA DEL BEBÉ

Como todos sabemos, los bebés se alimentan principalmente de leche hasta los 6 u 8 meses, sin embargo, de los 9 a los 11 meses de vida la mitad del aporte calórico debería proceder de la alimentación complementaria. En la mayoría de los casos, la alimentación complementaria se comienza con los tradicionales triturados, pero cada vez son más los padres que se interesan por el Baby-Led. Un método de alimentación que consiste en el proceso de pasar directamente de la lactancia materna a la alimentación solida.

Dicho método tiene muchas ventajas: 

  1. Mejora las capacidades motoras en el bebé, sobretodo la coordinación ojo-mano y la masticación.
  2. Fomenta su propia independencia.
  3. Permite descubrir por sí mismo nuevas texturas, olores, colores y sabores. Con ello distinguen mejor los sabores y el rechazo a alimentos es menor.
  4. Permite a toda la familia comer a la vez, ahorrando tiempo en la elaboración de comidas.
  5. El bebé regula su alimentación y solo comerá la cantidad necesaria para satisfacer su apetito, y con ello educaremos a una persona que en su edad adulta tendrá menos tendencia al sobrepeso.
  6. Promueve el desarrollo adecuado de los huesos de la cara y la boca que va a evitar problemas ortodóncicos de apiñamiento en un futuro.

A veces pensamos que sin tener todos los dientes los bebés no van a poder masticar, pero esto no es así. Los niños mastican aunque no tengan dientes: utilizan encía, lengua y paladar para realizar la masticación. Además, después de los 7 u 8 meses tienen los músculos de la masticación suficientemente desarrollados como para masticar. Poco a poco tenemos que ir poniéndoles alimentos en pequeñas cantidades que puedan ser masticados/molidos.

El atragantamiento es uno de los riesgos cuando los padres optan por el Baby-Led, por ello debemos informarnos previamente de que alimentos no se les debe dar. Además, para practicar el Baby-Led se recomienda tener unas nociones básicas de primeros auxilios, así estaremos más tranquilos a la hora de manejar una situación de ahogo producida o no por el Baby-Led.

Os recomiendo algunos alimentos que conviene evitar hasta los 4 o 5 años de edad dependiendo de la madurez:

– Verduras crudas (zanahoria, apio, ensalada).
– Salchicha tipo Frankfurt cortadas en rodajas.
– Patatas fritas de bolsa, galletas de arroz o de maíz.
– Manzana cruda, cerezas y uvas enteras o similares.
– Frutos secos (cacahuetes) o fruta desecada (pasas, arándanos) enteros o en trozos.
– Caramelos, palomitas, lacasitos.
– Cualquier alimento duro que no puedan aplastar con la lengua y paladar.

El Baby-Led es un método de alimentación segura pero debemos seguir unas condiciones adecuadas: 

– Tener una apetencia real por los alimentos: al dejar el “control” en manos del niño, existe el riesgo de que su alimentación no cubra todas sus necesidades energéticas o que haya desequilibrios nutricionales. Por eso es importante conocer el plato Hardvard con las proporciones correspondientes a cada grupo alimenticios.

– Que haya perdido el reflejo de extrusión: la única alimentación que tienen los bebés hasta los 6 meses es líquida, realmente ningún elemento sólido entra en contacto con su lengua. Como mecanismo de defensa, cuando les ponemos algo en la punta de la lengua, inmediatamente lo empujan hacia afuera, típico de cuándo le damos el chupete por primera vez o cuando le damos algo con cuchara. Esto es erróneamente interpretado como reflejo nauseoso o que no le gusta. Lo que realmente sucede es el llamado efecto de extrusión, y es a partir de los 6 meses cuando empieza a desaparecer de forma natural porque su cuerpo ya está preparado para deglutir. Por ello, debemos exponer al bebe a pequeñas cantidades de alimentos semisólidos para que poco a poco ese reflejo se vaya eliminando.

– Mantener una posición erguida: deben de tener la capacidad de estar en la trona sin caerse a los lados o hacia delante. 

– Manejarse bien con sus manos:  los bebés menores de 9 meses no saben hacer la pinza con el pulgar e índice, por lo que utilizan la mano entera para sujetar los alimentos. Para empezar con el Baby-Led es necesario que tenga la autonomía manual suficiente que le permitirá alimentarse por sí solo.

Plato de Harvard con las proporciones de cada grupo alimenticio

Las opciones para alimentación complementaria de vuestro hijo son muy variadas. La decisión está en vuestras manos. Observad cómo actúa al comer, respetad sus gustos, estad atentos y, sobre todo, no tengáis prisa y disfrutad viendo cómo progresa y aprende. Ante cualquier duda, vuestro pediatra os ayudará.