3 febrero 2020

¿Cómo puede ayudarte tu dentista antes y después de un cáncer de cabeza y cuello?

La posibilidad de curación del cáncer es mayor cuanto antes se diagnostique y se trate la enfermedad.

El cáncer va camino de ser la enfermedad más común del siglo XXI, ocupando el cáncer de cabeza y cuello el 5% del total de los cáncer diagnosticados. 

¿Quién de nosotros no ha vivido de cerca, en algún familiar, amigo o en sí mismo, la angustia que produce esa palabra desde el minuto 0?.

Cuando salta la primera alarma, nuestros pensamientos van dirigidos siempre al final del camino, nos ponemos pesimistas y pensamos en todo lo que nos queda pendiente por hacer.

Apoyarnos en nuestros familiares y amigos, seguir las recomendaciones de los profesionales y hacer un nuevo análisis de la situación solo o con ayuda, puede permitirnos ver un nuevo horizonte. ¡¡¡El cáncer se puede curar!!!

Las nuevas tecnologías y el conocimiento profundo de esta “nueva enfermedad”, que va muy unida a hábitos y aumento en la esperanza de vida actual, nos esta ayudando a ganar esta batalla.

Porque, supongo que también conocéis mucha gente que ha vencido al cáncer, ¿no?

De los diferentes tipos de cáncer de cabeza y cuello, 90% son carcinoma de células escamosas, uno de los más agresivos que existe. La supervivencia a un año es del 75% y de un 42% a los 5 años y las recaídas suelen ser locales, sin metástasis a distancia.

La aparición de esta enfermedad depende de muchos factores, siendo el tabaco el mayor factor de riesgo, seguido del alcohol, antecedentes familiares y virus como el del papiloma humano o Epstein-Barr. Unos hábitos adecuados en dieta y estilo de vida, pueden reducir significativamente la posibilidad de aparición de esta enfermedad tan desagradable.

Aunque no debemos sugestionarnos con cualquier anomalía que nos detectemos, sí debemos acudir al especialista para que diagnostique a qué se debe. Normalmente, los pacientes que padecen esta enfermedad no sienten dolor ,pero les llama la atención diferentes síntomas como la aparición de bultos, heridas que tardan más de un mes en curar, limitación al tragar o disminución de la audición.

La curación del cáncer está íntimamente relacionada con un diagnóstico precoz. Esta situación se dificulta al confundirse esta enfermedad con otras patologías, o al transcurrir mucho tiempo desde la aparición de los primeros síntomas hasta la remisión del paciente al oncólogo.

El tratamiento de esta enfermedad suele ser quirúrgico, ayudado por radioterapia preparatoria o post-operatoria. En algunos casos, para aumentar la efectividad y prevenir recaídas se utiliza quimioterapia.

Entre los efectos secundarios del tratamiento encontramos irritaciones en piel y mucosa, infecciones por hongos, disminución de la producción de saliva, caries, alteraciones en los sabores, limitación de la apertura, úlceras y  llagas, e incluso alteraciones en los huesos. Estos efectos secundarios están íntimamente relacionados con el grado de agresión que se persigue para eliminar las células malignas.

Dependiendo de la localización del cáncer, tras el tratamiento pueden aparecer molestias al tragar o al hablar, disminuyendo la calidad de vida del paciente. Para evitar y prevenir estas incomodidades, es importante dejarte aconsejar por tu médico, enfermero y/o dentista.

  1. Antes del tratamiento:
  • Programa una visita con tu dentista para solucionar cualquier problema dental que puedas tener, ya que seguro empeorará durante el tratamiento del cáncer.
  • Extrema tus hábitos higiénicos de cepillado y limpieza interdental con seda y/o cepillos interproximales.
  • Para prevenir complicaciones utiliza suplementos en geles, pastas o enjuagues con fluoruro sódico y/o clorhexidina.
  • Aumenta la frecuencia de tus limpiezas profesionales con tu dentista o higienista.
  1. Durante el tratamiento:
  • Realiza revisiones semanales con tu dentista.
  • Adapta tu dieta: dieta blanda, suplementos proteicos, etc. Evita ácidos y picantes.
  • Trata los diferentes efectos secundarios que experimentes:
    • Mucositis o irritación de la mucosa oral (más frecuente): soluciones anestésicas, corticoides, antioxidantes y/o citoprotectores.
    • Infecciones por hongos: antifúngicos.
    • Disminución de la saliva: hidratación, sialogogos y caramelos sin azúcar.
    • Disminución en la apertura con fisioterapia y ejercicios suaves de masticación.
  • Evita el uso de prótesis que puedan resultar molestas por roce.
  • Además, existen escudos submandibulares que ayudan a delimitar la zona a irradiar, separando cabeza de cuello.
  1. Después del tratamiento:
  • A pesar de haber terminado el tratamiento, conserva los buenos hábitos higiénicos y las limpiezas periódicas.
  • Trata toda patología que se haya podido producir a lo largo del tratamiento. Lo más habitual es que aparezcan caries.
  • Evita someterte a extracciones durante los 6-12 meses posteriores al tratamiento y que se realicen siempre con profilaxis antibiótica.
  • Evita el uso de prótesis removibles los 3-6 meses posteriores al tratamiento.
  • En casos de hiposalivación permanente, lo cual es bastante frecuente, recurre a estimulantes salivales o saliva artificial.
  • La oxigenoterapia hiperbárica puede ayudar a curar heridas en hueso (espontáneas, extracciones o implantes).
  • El tratamiento con implantes no está contraindicado, aunque sí que disminuye el porcentaje de casos de éxito. Espera 6-12 meses para realizar un tratamiento con implantes.