El síndrome de apnea-hipoapnea (SAHS) y la ortodoncia

¿Qué es el síndrome de apnea-hipoapnea del sueño?

El síndrome de apnea-hipoapnea del sueño (SAHS) es una enfermedad bastante común en la población general que consiste en una interrupción completa (apnea) o parcial (hipoapnea) del flujo aéreo durante el sueño debido a una obstrucción de la vía aérea superior. Puede generar microdespertares transitorios acompañados de ronquidos, lo que genera otros síntomas y consecuencias tales como somnolencia, insomnio, cefaleas e irritabilidad o incontinencia urinaria en los afectados más jóvenes, entre otras.

Uno de los problemas del SAHS es la dificultad asociada a su detección precoz, lo que mejoraría -como en muchas otras enfermedades- el éxito del tratamiento. Basarse en un historial médico y un examen clínico y físico en una consulta es un método bastante deficiente a la hora de diagnosticar el síndrome de apnea-hipoapnea del sueño, incluso para los especialistas en la materia. En realidad, el método ideal para detectar si un paciente sufre un caso grave del síndrome sería mediante una prueba muy específica conocida como polisomnografía.

Una polisomnografía es una prueba indicada para el estudio de distintos trastornos de sueño que se realiza durante la noche, cuando el paciente duerme, y que consiste en el registro de la actividad cerebral, de la respiración, el ritmo cardíaco, la actividad muscular y los niveles de oxígeno en sangre mientras se duerme. Evidentemente el tiempo, esfuerzo y coste de dicho procedimiento dificultan su realización a la población en general.

Ejemplo de polisomnografía.

El papel del ortodontista en el SAHS

El papel del ortodontista juega un papel muy relevante en la detección temprana del SAHS, debido que mediante la anamnesis, la exploración clínica y el análisis cefalométrico es posible evaluar, comparar y detectar las características anatómicas y síntomas que se asocian con el síndrome y que pueden venir acompañadas de retrognatismo mandibular o maloclusiones de clase II con posterorrotación mandibular, lo que a veces posibilita que los pacientes, que buscan un tratamiento de ortodoncia, acaben en la consulta del ortodontista y así puedan detectar el SAHS.

Si se detecta, el profesional puede mejorar la situación del paciente y además lo derivará al otorrinolaringólogo para llevar a cabo un plan de tratamiento multidisciplinar.

En el caso de que el paciente sea un niño en edad de crecimiento, los ortodoncistas podemos actuar mediante un tratamiento ortopédico, usando una serie de aparatos intraorales que nos ayudarán a solventar el problema de la obstrucción de la vía aérea superior.

Por ejemplo, en menores con retrognatismo mandibular, podemos usar dispositivos de avance mandibular para desplazar la mandíbula hacia una posición más adelantada, aumentando así el tamaño de la vía aérea superior y aliviando su obstrucción. Estos aparatos vienen en versiones fijas o removibles, cuyo uso dependerá del diagnóstico y el plan de tratamiento que se considere indicado para el caso concreto del paciente. En Vélez y Lozano disponemos de ambas opciones.

En otros casos podemos encontrar compresión maxilar, con prevalencia de respiración bucal frente a la nasal, algo bastante típico en pacientes con SASH. En estos casos lo que llevamos a cabo es un tratamiento de disyunción de la sutura palatina, aumentando así la anchura del maxilar, lo que favorece la recuperación de la respiración nasal.

Disyuntor palatino.

Es de vital importancia seguir mejorando los criterios diagnósticos para así poder actuar de manera más temprana y efectiva sobre la población pediátrica afectada.