La sedación intravenosa y la colocación de implantes

Las cirugías de colocación de implantes son uno de los tratamientos que más suele preocupar a los pacientes que vienen a una clínica dental. Al fin y al cabo, aunque sea un procedimiento bastante más rápido de lo que la mayoría suelen creer, y pese a que se realiza bajo anestesia local, es una cirugía y como tal se asemeja más a lo que pueda ocurrir en el quirófano de un hospital -salvando las obvias diferencias- que al resto de tratamientos que realizamos en la clínica. Además, en ocasiones pacientes que buscan una rehabilitación completa se someten a una cirugía de colocación de cuatro implantes a la vez, una intervención de mayor duración y complicación que requiere un mayor esfuerzo de todos los implicados, incluido el paciente.

Por ello, en este tipo de cirugías se suele intervenir con sedación intravenosa, que requiere la presencia de un médico anestesista, además de otras precauciones. Sus ventajas son muchas y es bastante segura, pero antes, conozcamos en qué consiste.

Tipos de sedación clínica en odontología

En nuestra clínica dental de Murcia ofrecemos varios tipos de opciones de sedación a los pacientes, que en ocasiones suelen confundirse entre sí. Por eso, dejadme hacer un leve repaso de las mismas para así ayudarnos a comprender en qué se diferencian de la sedación intravenosa, también conocida como sedación consciente.

Anestesia local

La anestesia local es la más común que se aplica en la clínica, y prácticamente todos los tratamientos son receptivos de usarla. De hecho se administra hasta en determinados pacientes a la hora de realizar tartrectomías si sufren mucha sensibilidad o si es necesario intervenir en profundidad en la zona de las encías (por ejemplo en pacientes periodontales que no necesitan un raspado pero sí una especial dedicación en la zona gingival). Obturaciones, incrustaciones, endodoncias…en todos estos procedimientos interviene la anestesia local. Y en las cirugías de colocación de implantes que requieren de sedación consciente, también, puesto que no tienen nada que ver.

El objetivo de la anestesia local es el de que el paciente no sufra dolor en la zona intervenida, pero en ningún caso interviene de forma neuronal en su estado anímico, su consciencia o su percepción de la realidad en general.

Sedación con óxido nitroso

Es el siguiente paso para pacientes que, además, buscan estar tranquilos y relajados durante el procedimiento. Se administra con el conocido como ‘gas de la risa’, por vía inhalada, y al no tener contraindicaciones ni efectos secundarios es muy usada para tratar a niños. El óxido nitroso es un agente sedante seguro cuyos efectos desaparecen en cuanto deja de inhalarse y de recuperación inmediata, pero que proporciona un estado de relajación consciente muy útil para determinados tratamientos. Los pacientes están tranquilos y serenos pero pueden responder a las indicaciones necesarias (abre la boca, escupe..etc.) sin ningún problema.

Se combina también con anestesia local, puesto que el óxido nitroso tiene unos efectos distintos. De hecho, en intervenciones de cirugía de implantes se suelen utilizar a la vez. Sin embargo, para una intervención de larga duración como la colocación de cuatro implantes en una sola cita, es mejor la sedación por vía intravenosa.

Sedación completa

Aunque no se practica en la clínica propiamente dicha, puesto que no tiene lugar en nuestras instalaciones, en Vélez y Lozano también realizamos intervenciones bajo sedación completa, es decir, anestesia general. El paciente y el equipo clínico implicado se trasladan al quirófano de un hospital donde, con la ayuda de un equipo anestesista, realizarán el tratamiento. Debido a los riesgos, aunque mínimos, existentes, asociados a la anestesia general y las complicaciones tanto para el equipo como para el paciente, no se realizan demasiado a menudo y son la única alternativa para pacientes especiales como personas con algún tipo de disminución psíquica o algún trastorno del espectro autista a las que sea imposible tratar mientras se encuentran conscientes.

Sedación consciente por vía intravenosa

Por último, el caso que nos ocupa. Mediante la administración de unos determinados fármacos, un anestesista que se ha trasladado aquí, a la propia clínica, consigue que un paciente que va a someterse a una cirugía compleja de larga duración (de cuatro horas o más en determinadas ocasiones) pueda hacerlo de forma mucho menos traumática a la acostumbrada. De hecho, en muchos casos, el paciente sufre de una leve amnesia o confusión con respecto al procedimiento, por lo que psicológicamente es también una opción ideal para muchos.

Al igual que otros tipos de sedación, debe combinarse con la anestesia local, ya que el objetivo de los fármacos que se administran no es el de ‘dormir’ la zona para no sentir dolor, si no la de sedar y tranquilizar al paciente.

¿Cómo es una intervención con sedación por vía intravenosa?

El primer paso ocurre bastante antes del día de la intervención, con el estudio del paciente. Una vez que el historial médico del mismo indiquen que es receptivo para este tipo de sedación, es el médico anestesista el que se desplaza a nuestra clínica y administra el cóctel de fármacos al paciente por vía intravenosa. Mientras dure la intervención, el paciente puede comprender y escuchar indicaciones, pero entra en un estado de sedación más profundo que el que podemos conseguir con el óxido nitroso.

Durante toda la intervención, el médico anestesista vigilará las constantes vitales del paciente con un equipo de monitorización, además de vigilar sus niveles de oxígeno y presión arterial. Además el paciente recibe un flujo constante de oxígeno mediante las gafas nasales, para minimizar los riesgos a una sedación a este nivel.

Llegado el momento y acabada la intervención, será el momento de la reanimación, que se produce mediante la administración de otros fármacos con el objetivo contrario a los anteriores. Será necesario un periodo de recuperación para que el paciente pueda ponerse en pie y caminar de forma segura, y es necesario que los implicados se aseguren de su buen estado, pero transcurrido ese periodo el paciente podrá salir de la clínica por sus propios medios. Eso sí, no podrá conducir ni realizar actividades que puedan ponerle en riesgo a él o a otra persona durante las horas que se le indiquen.

Si estás interesado en este tipo de procedimientos, puedes ponerte en contacto con nosotros, que estudiaremos tu caso y nos cercioraremos de que seas receptivo.