Rosalía lo vuelve a hacer: hablemos de joyas dentales

La artista catalana Rosalía es experta en dos cosas: obviamente en música, pero también en generar polémica (aunque esto segundo es en muchas ocasiones algo involuntario, y más circunscrito al foco mediático). Desde Vélez y Lozano ya hemos aprovechado este foco para instruir y difundir recomendaciones e información de calidad sobre temas de salud bucodental (que al fin y al cabo es nuestra labor) con anterioridad: hablamos de nuestro artículo sobre los grillzs, que vivieron un momento de popularidad bastante fuerte hace dos otoños gracias a la aparición de la catalana con ellos.

En esta ocasión, la cantante y su mariposa en los incisivos han vuelto a poner en la palestra el tema de los accesorios y joyas dentales, por lo que vamos a aprovechar la ocasión para ilustrar un poquito sobre los diferentes tipos que existen, refrescando también por el camino lo que ya tratamos en su momento de los más populares: los grillzs.

Tipos de joyas y accesorios dentales

Piercings orales

Aunque ya no es tan habitual, no hace tanto, cuando los piercings de todo tipo vivieron una poderosa eclosión de popularidad, sí que era bastante común ver a personas que se habían perforado la encía, o el frenillo labial, para colocarse ornamentos de todo tipo.

Además, aunque su popularidad también ha caído, los piercings en zonas como lengua o labios, podríamos incluirlos también en la consideración de ‘accesorio dental’ debido a que, al fin y al cabo, se encuentran en la zona oral.

Joyas dentales

Aunque por ‘joya dental’ en realidad podemos referirnos a varios de estos accesorios o adornos, es la forma más habitual de llamar a adornos como el que nos ha llevado a escribir este artículo: la mariposa que luce Rosalía en los incisivos. Este tipo de adornos funcionan de forma bastante parecida a los brackets: se limpia el diente, se pule, se coloca una resina compuesta (muy similares a las que se utilizan para, por ejemplo, hacer un empaste) y se fija el adorno.

De hecho el de Rosalía es muy llamativo y menos común, pero seguro que todos recordáis los pequeños brillos que estuvieron tan de moda en la época de los dos mil. Su nombre comercial es ‘skyce’.

Incrustaciones dentales

Distinguimos estas últimas de las anteriores por una razón fundamental: no están pegadas en el diente, si no que realmente están incrustadas. Eso sí, no sobre una pieza dental de verdad. Esto se hace sobre carillas y fundas, cuando no hay que dañar un diente sano para colocarlo. Es una excentricidad más propia de famosos, sobre todo artistas de géneros urbanos, y, por lo general, bastante cara. Por ejemplo, Rauw Alejandro, novio de Rosalía se realizó al menos 6 con Jenny Villalda, una odontóloga colombiana que trata a muchos famosos. ¿El precio aproximado? Unos 600 o 700 dólares por cada una. Descontando las carillas y el precio de la visita a la clínica, claro.

Grillz

Aunque es un accesorio bastante antiguo, en realidad estuvo circunscrito a un subgrupo muy concreto: artistas de rap norteamericanos, que en las décadas de los 80 y los 90 los volvieron bastante populares entre sus fans. Después su uso ha sido algo más marginal, pero ha sido en los últimos años, quizá de un lustro a esta parte, cuando ha vuelto a ponerse de moda debido a artistas más vinculados al mainstream. Desde Madonna a Miley Cirus pasando por Kim Kardashian, ha pegado con fuerza entre las mujeres, quizá porque en otra época fue un accesorio estético más vinculado al hombre y que buscaba transmitir agresividad.

Consecuencias del uso de estos accesorios dentales

Aunque muchas de las consecuencias son idénticas para los distintos tipos de accesorios que hemos visto, vamos a analizarlos uno a uno desde un punto de vista puramente de salud bucodental.

Piercing orales

Desde luego la palma se la llevan los piercings en la encía. Además de dañar unas mucosas ya de por sí delicadas y que no se regeneran con la misma facilidad que, por ejemplo, una perforación en la oreja, pueden provocar daños por desgaste, desprenderse y dificultan hasta tal punto la higiene de la zona que no sería de extrañar que su uso prolongado acabe generando una gingivitis. Al fin y al cabo, por miedo a que ese piercing se rompa o desprenda, lo normal es no cepillar la zona, resultando en una higiene deficiente.

Con respecto a piercings en la lengua y/o labios, los riesgos pasan por infecciones (bastante desagradables en el caso de la lengua, como imaginarás), falta de higiene en el caso de la lengua o daños en las piezas dentales en el caso de algunas zonas del labio que pueden provocar que éste roce con nuestros dientes.

Joyas dentales

Los riesgos de este producto son mínimos, tanto es así que aquí en la clínica tenemos disponible algún modelo disponible para nuestros pacientes, que lo solicitan de tanto en cuanto. Al final el mayor riesgo que puede tener un adhesivo como este es caerse con el paso del tiempo. Aún así, según nuestra experiencia, la gente suele cansarse antes y acudir a la clínica a pedir que se lo retiremos nosotros mismos.

Incrustaciones dentales

Como en el caso anterior, este tipo de incrustaciones (o dilataciones, como las llaman algunos odontólogos) no tienen asociados riesgos para nuestra salud bucodental. Al final el mayor riesgo es que algo no haya salido bien durante el proceso de fijado y la pieza se caiga y nos la acabemos tragando. En el caso de los diamantes que lleva Rauw Alejandro, valorados en torno a 700 dólares la pieza, como hemos visto, una comida muy cara que ni tan siquiera disfrutaríamos.

Grillz

Aquí hay muchos matices. En principio un uso responsable de unos grillz de calidad, fabricados en buenos materiales y hechos a medida para nuestro caso individual no tienen asociados riesgos serios para nuestra salud bucodental. Eso sí, maticemos. ¿Qué significa un uso responsable? Debemos tener en cuenta que el grillz modifica nuestra oclusión natural y no nos permite tener una adecuada higiene (por motivos más que obvios), por tanto, no debemos usarlos como usaríamos, por ejemplo, un reloj. No es un complemento que llevar las mismas horas que un colgante, si no algo puntual para un evento especial.

Además, el problema es que su precio no es adecuado a todos los bolsillos si se realiza como debe hacerse, es decir, a medida y con materiales biocompatibles de primera calidad. Por tanto algunas personas optan por comprar los suyos online, con el evidente riesgo para la salud que esto supone. Primeramente porque no podemos asegurar que estemos usando un material que no nos produzca alergias o daños irreversibles en el esmalte y segundo porque usar una medida genérica puede obligarnos a ‘forzar’ que encaje en nuestras propias piezas dentales, provocando así movimientos irreversibles, daños o fracturas.

 

Esperamos haberte ilustrado con este artículo y que, si te planteas adquirir algún tipo de accesorio dental, lo hagas de forma responsable y aconsejado por un profesional. En cualquier caso, los tratamientos estéticos que recomendamos en Vélez y Lozano son aquellos que nosotros ofrecemos a nuestros pacientes, ni más ni menos, ya que el resto tienen asociados riesgos en mayor o menor medida, por más responsable que sea su uso.

Cualquier otra duda que tengas a este u otro respecto, puedes dirigirte a nosotros a través de los canales habituales.